Hosanna… Pero según mis planes
En la entrada triunfal a Jerusalén, la multitud recibió a Jesús gritando: «¡Hosanna!». Sin embargo, muchos esperaban que Él fuera el Rey que cumpliera sus propios planes y los liberara del Imperio romano.
Esta prédica nos confronta con una pregunta personal: ¿seguimos a Jesús como el Rey que verdaderamente es o solamente mientras actúe conforme a nuestras expectativas?
A través de Marcos 11 descubriremos que Jesús tiene todo bajo control, que nuestras expectativas pueden impedirnos reconocer su propósito y que Él no busca admiradores, sino discípulos verdaderamente rendidos